¿QUÉ PASA CUANDO QUIERES MATERIALIZAR LA CREATIVIDAD?

Comenzamos la jornada con un desayuno para todos…

y nuestra primera acción fue preguntar que nos explicaran sus expectativas para la jornada en una palabra, de aquí salieron 14 palabras: creatividad, conocimiento, motivación, transformación, colaboración, confianza, impulso, iniciativa, fortalezas, crecimiento, inspiración, miedo y tecnología, doce aunque alguna se repitió. Era un reto para la organización, pero eso nos motivó mucho más.

La primera parte de la jornada fue teórica de formación de alto impacto, durante 3 horas, en tres módulos, el primero IDEA: Modelo de negocio Canvas, segundo EJECUTA: Método Lean Startup y tercero COMUNICA: Elevator Pitch y formato Pechakucha.

La segunda parte de la mañana fue la de creación de proyectos, a través del Modelo Da Vinci, Pensamiento Lateral y Método Scamper, para crear proyectos de la nada, los participantes fueron dando ideas y aplicando estas metodologías creamos los 3 proyectos para empezar a trabajarlos a primera hora de la tarde. Una vez teniendo clara la teoría ya podían aplicarla.

La comida fue un coctail informal para conocerse entre ellos, pero con un postre sorpresa: los llevamos a una dinámica grupal sobre meditación en un entorno de la naturaleza, desconectaron un montón y volvieron al centro con las pilas cargadas.

Por la tarde cada equipo comenzó a trabajar en su proyecto, fruto de un sorteo al azar, era un gran esfuerzo pues desconocían todo sobre esa idea de negocio, y concentraron toda su energía en organizarla en un plantilla del canvas e hicieron una puesta en común de su visión del proyecto, trabajaron conjuntamente y se dejaron llevar por su creatividad e inspiración, se crecían a cada segundo, lo estaban dando todo por un proyecto desconocido. Aquí empezó la magia.

Una vez finalizado el tiempo del diseño de los proyectos tocaba presentarlos, fue toda un gran acontecimiento, cada equipo empezó tímidamente su exposición pero a medida que se iban sintiendo más seguros e interiorizaban con la idea y fluía una conexión entre ellos en el escenario fueron ganando en complicidad y terminaron de perfeccionar esa “idea desconocida” todo un acierto esta metodología, aprendieron el uso de la teoría y lo aplicaron sin miedo, sin barreras, se comían el escenario. A pesar de tener un grupo de mentores que les consultaban, salían airosos de aquellas preguntas, defendían sus proyectos a capa y espada, como si realmente fueran suyos, increíble, crecieron y crecieron y se unieron, que es lo importante, fue un gran trabajo en equipo pero a la vez también se notó cada esfuerzo individual, todo un éxito.

Lo mejor llegó a última hora, les pedimos que hablaran sobre unos carteles con frases motivadoras y abrieron su corazón: hablaron del éxito y fracaso, de desaprender para aprender, de no juzgar y ser empático, de sonreír y poder intentar nuestros sueños una y otra vez, y de saber enfrentarse a los miedos.  Se dieron cuenta que todo gran esfuerzo tiene su recompensa, sabían que a partir de ese momento cada proyecto personal se iba a poder mejorar o incluso cambiar, fue un feedback muy positivo y aprobamos con nota en la encuesta de calidad; pero lo mejor fue que superamos sus expectativas, por eso merece la pena un evento así, para abrirnos la mente a todos.

 

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